Precalienta el horno a 180 °C (calor arriba y abajo).
2. Salpimentar los muslos de pavo. En una sartén amplia o una cazuela apta para horno, dóralos con un chorrito de aceite de oliva por todos los lados. Retira y reserva.
3. En la misma cazuela, añade la cebolla cortada en trozos grandes y los ajos ligeramente aplastados. Sofríe 5 minutos. Incorpora el tomate en cuartos y la hoja de laurel.
4. Agrega el bacón cortado por la mitad y los dátiles enteros. Cocina un par de minutos.
5. Vuelve a colocar el pavo en la cazuela, añade el romero y el caldo.
6. Tapa (o cubre con papel de aluminio) y hornea 45 minutos.
7. Destapa y hornea 15–20 minutos más, regando el pavo con la salsa, hasta que esté dorado y la salsa ligeramente espesa.
8. Sirve los muslos con la salsa. Acompaña con arroz o puré de patatas.
Calienta una sartén con 80 g de azúcar y deja que se funda hasta que consigas un caramelo tostado.
Cubre la base de un molde con un trozo de papel de horno. Vierte dentro el caramelo, extiéndelo bien por toda la base del molde y deja que se enfríe.
Lava las mandarinas, ralla la piel de 3 (15 g arpox.) y resérvala. Pela todas las mandarinas, corta 2 en rodajas y resérvalas. Trocea las otras 4 (si tuvieran pepitas, retíralas), introdúcelas en una picadora y tritúralas bien. Cuela la mezcla a una jarra, agrega la ralladura de las 3 mandarinas, los huevos y 100 g de azúcar. Tritura los ingredientes con una batidora eléctrica, vierte el aceite poco a poco y sigue triturando. Pasa la mezcla a un bol. Mezcla la harina con una pizca de sal y la levadura, e incorpórala al bol. Mezcla todo bien con una varilla manual hasta que los ingredientes queden bien integrados.
Cubre la base del molde con las rodajas de mandarina. Vierte la masa anterior encima y hornea la tarta (a media altura con ventilador) a 180º durante 30-35 minutos. Retírala, deja que se enfríe y desmóldala dándole la vuelta de manera que las naranjas queden en la parte superior. Decora la tarta con unas hojas de menta y sirve.
Cortar y preparar el solomillo Cortamos el solomillo de cerdo en medallones de aproximadamente centímetro y medio o dos de grosor. Añadimos sal y pimienta por ambas caras.
Marcar la carne En una sartén ponemos la mantequilla y el aceite de oliva virgen extra. Marcamos los medallones a fuego fuerte, un 7 sobre 9, hasta que queden dorados. Reservamos la carne.
Troceamos el puerro en piezas pequeñas y picamos los dientes de ajo. Los incorporamos a la misma sartén con un poco de sal y cocinamos diez minutos a un fuego de 6 sobre 9.
Añadir el brandy Vertemos el brandy y flambeamos. Si prefieres evitar el flambeado, deja que el alcohol se evapore durante un par de minutos.
Hacer la salsa Vertemos la leche de coco y bajamos el fuego a 2 sobre 9. Rallamos el queso cheddar rojo por encima y dejamos que se derrita poco a poco hasta formar una salsa cremosa.
Servir el solomillo Colocamos los medallones en un plato y añadimos la salsa de cheddar rojo por encima. Terminamos con un poco de orégano al gusto.
Empezamos haciendo la pasta de las albóndigas vertiendo a un cuenco 170 gramos de carne de ternera picada y la misma cantidad de carne de cerdo picada. Añadimos a las carnes un huevo, 2 dientes de ajos escalibados, pimienta negra y sal. Mezclamos hasta tener bien integrados todos los ingredientes y dejamos reposar la mezcla tapada en la nevera un mínimo de 30 minutos.
En una cazuela, regeneramos con un chorro de aceite 200 gramos de cebolla cocida. Añadimos a la cazuela una hoja de laurel y una rama de perejil para aromatizar el sofrito. Rallamos directamente en la cazuela 3 tomates y dejamos cocer unos minutos. Verter en la cazuela un chorro de vino rancio y, cuando el alcohol se haya evaporado, también verter los 700 ml de caldo de cerdo. Dejamos reducir un poco el caldo de cerdo, hasta conseguir la textura de salsa.
Hervimos los 400 gramos de pasta, en este caso de la variedad calamarata, en una olla con 4 litros de agua y sal. Siga las recomendaciones del fabricante con respecto al tiempo de cocción.
Mientras se cuece la pasta, vamos formando las albóndiga . Tienen que salir 24 en total, así que serán de unos 15 gramos cada una. Una vez las hayamos hecho todas, las pasamos por harina y las freímos en una sartén con aceite muy caliente. Una vez fritas, reservamos las albóndiga en un plato con papel absorbente.
Vertemos la pasta con la ayuda de una espátula directamente en la cazuela donde tenemos el sofrito de cebolla, tomate y el caldo de cerdo. No sufra si cae un poco de líquido de cocción de las calamarata, esto ayudará a emulsionar la salsa. Verter también las albóndiga en la cazuela y 60 gramos de queso de cabra rallado. Lo integramos hasta que el queso se derrita.
Por último, añadimos a la cazuela un chorro de aceite OVE y emplatamos una ración de pasta con mini albóndigas con más queso rallado por encima y unas hojas de tomillo.
Paso Lava los pimientos y colócalos enteros en una bandeja de horno. Échales un poquito de AOVE por encima y sal. Ásalos a 200 °C durante unos 40–50 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción, hasta que la piel esté negra y arrugada. Sácalos y tápalos con un paño o mételos en una bolsa de plástico para que suden. Esto facilita pelarlos.
Paso Pela los pimientos y quítales las semillas. Desgárralos con las manos en tiras finas (de ahí el nombre “esgarraet”). Prepara el bacalao. Si usas bacalao salado, desálalo con antelación (unas 24–36 horas en agua fría, cambiando el agua varias veces). Una vez desalado, desmenúzalo en tiras pequeñas o migas.
Paso Pon los pimientos en un bol o fuente.
Paso Añade el bacalao desmigado.
Paso Lamina los dientes de ajo y échalos por encima.
Paso Riega generosamente con aceite de oliva virgen extra.
Paso Mezcla bien y deja reposar al menos 1 hora para que se integren los sabores.
Calentamos una sartén sin aceite y tostamos en ella 25 g de piñones durante 4 minutos a fuego medio, hasta que estén ligeramente dorados. Los dejamos enfriar ligeramente
Pelamos 1 diente de ajo y rallamos 25 g de queso parmesano.
Disponemos en el vaso triturador 15 g de hojas de albahaca fresca lavadas, los piñones tostados, el diente de ajo, el queso parmesano y 75 g de tomates secos en aceite.
Trituramos hasta obtener una mezcla homogénea, agregando más aceite del bote de los tomates si fuera necesario para hacer una pasta untable.
Pela el mango y las manzanas, trocéalas y ponlas en un cazo. Añade el azúcar y el agua. Abre la vaina de vainilla y agrega tanto las semillas como la vaina. Lava la lima y ralla un poco de la cáscara. Cocina la compota a fuego medio durante 10-12 minutos.
Comenzaremos limpiando bien las hojas de espinaca. Seguidamente pondremos a sofreir el puerro y los dientes cortados muy finalmente, con aceite de oliva y una pizca de sal.
Cuando todo comience a tomar color añadiremos las espinacas. En principio ocuparan toda la olla pero veremos que en momento en el que les vaya llegan el calor se van reduciendo hasta acabar en el fondo de la olla mezclada con el sofrito.
Una vez todo bien integrado pondremos las espinacas en un recipiente y le añadiremos los tres huevos batidos y un poco de sal y pimienta negra recién molida. Lo mezclaremos todo bien
Pasaremos esta mezcla a un recipiente apto para el horno y lo hornearemos a 160 grados durante unos 30 minutos aproximadamente.
Una vez hecha, le podremos añadir un poco de queso rallado por encima y gratinarlo durante 5 minutos para que se funda en queso.
Presentaremos bien caliente acompañada de cualquier salsa cremosa.